Apócope



La apócope es un fenómeno lingüístico que consiste en suprimir uno o más sonidos al final de una palabra. Ocurre con palabras de varias clases gramaticales tales como adjetivos, numerales y adverbios. Sufren apócope los adjetivos bueno, malo, santo, uno, alguno, ninguno, primero, tercero y postrero cuando preceden un substantivo masculino singular: buen día, mal hecho, algún dinero, primer puesto, tercer piso, un mozo.

Otras palabras, como el adjetivo grande sufren apócope cuando preceden a substantivo masculinos y femeninos en el singular: Él trabaja en una gran empresa. El adjetivo cualquiera también pierde el sonido a final delante de sustantivos masculinos y femeninos en el singular: Me encuentro bien en cualquier parte y me siento bien en cualquier sitio. Por su vez, el plural de cualquiera, cualesquiera, va a perder la vocal final antes de sustantivos masculinos y femeninos en el plural: Quiero cualesquier libros de este autor, cualesquier obras de él me encantan.

El cardinal con función adjetiva ciento pierde la última sílaba delante de sustantivos masculinos y femeninos en el plural y delante de multiplicadores: Más de cien personas se manifiestan frente a la iglesia; cien millones. Numerales terminados en uno pierden la letra o delante de un sustantivo masculino plural o de un multiplicador: Tengo veintiún años; Tengo cuarenta y un millones.

Los adverbios cuanto y tanto pierden la última sílaba cuando aparecen delante de adjetivos y otros adverbios. Así se dice tan bueno, tan discretamente, cuán dulce y cuán noblemente. No ocurre la apócope, sin embargo, ante mayor, menor, mejor y peor: tanto mayor, tanto mejor. Se dice, a pesar de ello: Este echo es increíble en un niño tan mayor, porque mayor, en esta frase no tiene sentido comparativo.

El adverbio mucho toma la forma muy cuando va delante de adjetivo o adverbio. Se dice, así, muy verde, muy poco, muy dignamente. También se apocopa cuando precede a toda clase de frases más o menos largas que se perciben como dotadas de sentido adjetivo o adverbial: muy de noche, muy a duras penas, muy sin escrúpulos. También permiten esta flexibilidad los adverbios tanto y cuanto: tan de cerca, cuán sin prisa. En cambio, no debe decirse tan es así, tan era cierto, sino tanto es así, tanto era cierto porque en estos casos tanto no precede a expresiones adjetivas o adverbiales, sino a verbos.


Fuentes:
Seco, Rafael. Manual de gramática española, ed. Aguilar, Madrid 1988.
Llorach, Emilio Alarcos. Gramática de la lengua española, ed. Espasa Calpe s.a., Madrid, 1999. https://www.youtube.com/watch?v=xEfbT90IroA, consultada en el día 23 de octubre de 2017.

https://www.youtube.com/watch?v=iX8ysoZ5zqc, consultada en el día 23 de octubre de 2017.

Comentarios

  1. ¡Ustedes me salvaron la vida! Gracias por la explicación. A veces me pierdo en el momento de escribir estas palabras cuando sucede la apócope. ¡Felicitaciones!

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